Objetivo de aprendizajeConocer y practicar estrategias sencillas de regulación emocional, aprendiendo a elegir acciones que ayuden a calmar el cuerpo, expresar lo que sienten y pedir ayuda cuando una emoción se vuelve intensa o incómoda.
DescripciónClase práctica y participativa orientada a que los estudiantes conozcan diferentes herramientas para cuidar sus emociones, como respirar lentamente, abrazar o apretar algo suave, pedir ayuda a un adulto y buscar un lugar tranquilo. A través de situaciones cotidianas, practican cómo elegir una estrategia según lo que están sintiendo.
Momentos de la claseInicioEl docente inicia recordando brevemente lo aprendido en las clases anteriores: podemos sentir diferentes emociones y nuestro cuerpo nos entrega pistas sobre cómo nos estamos sintiendo. Puede preguntar: “¿Qué emociones recuerdan?”, “¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando estamos muy enojados o tenemos miedo?”.
Luego explica que todas las emociones nos visitan y que sentir alegría, tristeza, enojo o miedo es normal. El foco de esta clase será aprender que, cuando una emoción se siente muy grande o incómoda, podemos hacer algunas cosas que nos ayuden a sentirnos mejor.
El docente introduce la idea central con una frase sencilla: “Puedo sentirlo, escucharlo y elegir qué hacer”, explicando que no buscamos hacer desaparecer las emociones, sino aprender a cuidarnos cuando aparecen.
DesarrolloEl docente presenta la “Caja de herramientas emocionales” y explica, una por una, cuatro estrategias que los estudiantes pueden utilizar cuando una emoción se siente intensa: respirar lento, abrazar o apretar algo suave, pedir ayuda a un adulto y buscar un lugar tranquilo.
A medida que presenta cada herramienta, el docente explica concretamente para qué sirve y puede pedir a los estudiantes que representen o practiquen la acción.
Luego presenta diferentes situaciones y pregunta “¿Qué podría ayudarme?”. Por ejemplo: “Estoy muy enojado y mis manos están apretadas”, “Estoy triste y tengo ganas de llorar” o “Tengo miedo y mi corazón late muy fuerte”. Los estudiantes deben identificar la emoción y proponer qué herramienta podrían utilizar. El docente escucha las respuestas y refuerza que puede existir más de una estrategia adecuada para una misma emoción.
Posteriormente, el docente guía la práctica “Respiramos con MÜUDY”. Pide a los estudiantes sentarse cómodamente y explica la secuencia: imaginar que tienen una flor frente a ellos, inhalar lentamente como si olieran la flor y exhalar suavemente como si soplaran una vela. El ejercicio se repite tres veces, observando cómo se siente el cuerpo antes y después de respirar.
CierreEl docente reúne al grupo y pregunta: “¿Qué podemos hacer cuando una emoción se siente muy grande?”. Se espera que los estudiantes recuerden algunas de las herramientas trabajadas durante la clase.
El docente refuerza que no todos necesitamos lo mismo para sentirnos mejor y que podemos elegir la herramienta que más nos ayude. También recuerda que, si una emoción es muy intensa o no sabemos qué hacer, siempre podemos pedir ayuda a un adulto de confianza.
Finalmente, los estudiantes realizan su check-in en MÜUD. El docente guía el proceso para que identifiquen cómo se sienten, completen el check-in, revisen su frase motivacional y accedan a la actividad de respiración disponible en la plataforma.
EvaluaciónEl docente realiza una evaluación formativa mediante observación directa durante las actividades. Se observa si los estudiantes logran reconocer una emoción o señal corporal y, principalmente, si pueden proponer o seleccionar una estrategia adecuada para cuidarse frente a una emoción intensa.
Durante las situaciones de “¿Qué podría ayudarme?”, el docente puede preguntar: “¿Qué está sintiendo?”, “¿Qué señal nos entrega su cuerpo?”, “¿Qué herramienta podría utilizar?” y “¿Por qué crees que eso podría ayudarle?”.
También se considera la participación en la práctica de respiración y la capacidad de recordar al menos una herramienta emocional al finalizar la clase.